"Una antigua leyenda cuenta que en edades menos ilustradas las madres castigaban a sus hijos cuando estos no querían comerse la verdura. Es un testimonio de lo mucho que han cambiado los tiempos que ahora el mayor temor de muchos sea el castigo de Viejo Cucurucho. Dicen que aparece en las noches de luna llena para arrebatar los vegetales a los pecadores....Y a veces también se lleva sus piernas" -Aldo el Cojo, parroquiano del Cerdo Azul
El Penitente es considerado una figura de mal agüero en todo el condado, ya que allá por donde pasa se manifiestan fenómenos extraños y aparecen criaturas que no parecen nacidas de la Raíz. Muchos dicen que los demonios siguen su estela, aunque quienes han sobrevivido a su paso dicen afirman que en realidad su presencia sólo revela lo que ya estaba ahí, lo que suele ir seguido de un incómodo silencio.
Viejo Cucurucho es un penitente en miniatura que llevaba más de veinte años dando vueltas por mi casa. Aunque sea de plástico cutre y se perdiera una de sus manos siempre le he tenido mucho mucho cariño, ya que de niño me fascinaban los trajes de nazareno (me recordaban a Darth Vader). Por eso decidí darle una nueva vida en Turnip28, aunque para ser sinceros también quedaría bien en otros mundos. Será el encargado de vigilar de cerca a unos diablillos inspirados en El Bosco que tengo postergados desde hace tiempo en la mesa de pintura (No sólo por lo que son, sino porque se necesita la paciencia de un hombre santo para soportar a gente tan pesada).


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