Index Haereticorum: los más buscados (Parte 1)

"A mí me han sentenciado a muerte en doce sistemas"

-Dr. Evazan

Uno de los elementos más frustrantes de las facciones del Caos de Warhammer 40k es la preeminencia de los Marines Espaciales traidores al servicio del Caos, como si se tratara de los peones más comunes de los Dioses Oscuros. A diferencia de lo que sucede en el lado imperial, los códex del Caos históricamente se han centrado solo en Astartes o Demonios y, aunque esto ha cambiado un poco en los últimos años, aún es fácil que los iniciados en el hobby se lleven la impresión de que las tropas del Caos están conformadas mayormente por marines renegados.

Imagen del reglamento de 6ª edición

    Es cierto que durante la 3ª Edición del juego Games Workshop hizo algunos movimientos para representar mejor al grueso de las hordas caóticas con la lista de ejército de Los Perdidos y los Condenados (Códex: Ojo del Terror), pero a los pocos años dejó de ser oficial y la única forma de incluir a humanos corrientes en un ejército caótico era como apoyo a la Legión Alfa. Posteriormente, Forge World nos dio un sucesor espiritual en la forma de los renegados de El asedio de Vraks; pero, una vez más, se trataba de un ejército pensado para los muy cafeteros que (al ser mayormente de resina) nunca fue demasiado popular. Por eso, durante mucho tiempo ha sido complicado llevar a la mesa de juego un verdadero ejército del Caos. Aun así, GW ha estado dando pasos en la dirección correcta, añadiendo gradualmente a cultistas, mutantes y guardias traidores… aunque siempre dirigidos por Marines del Caos.

    Por esto, hace unos años decidí iniciar un pequeño proyecto de modelismo con el objetivo de representar a Campeones del Caos no-Astartes, uno para cada divinidad. Algo que muchas veces se olvida es que el Camino a la Gloria de Warhammer Fantasy también es una realidad en el Milenio Siniestro: los mortales que han vendido su alma al Caos pueden ir acumulando dones de sus patrones, que pueden llegar a hacerlos tan peligrosos como cualquier Marine Espacial o incluso permitirles alcanzar la inmortalidad en la forma de Príncipes Demonio.

Dicho esto, hoy os presento a dos de estos campeones:


Tubérculus el Apóstata, paladín de Nurgle


Se trata de un ex-predicador imperial a la cabeza de un culto de la cosecha. Tubérculus es un luchador mediocre, pero su verdadera fuerza proviene de la oratoria y los poderes que le ha concedido el Abuelo Nurgle. En un futuro artículo os presentaré a sus seguidores, el Culto de los Frutos Agradecidos.

  La base de la miniatura es un jugador de Blood Bowl, con piezas adicionales de Condes Vampiro, Skavens y Elfos Silvanos (entre otras). Nótese el uso de una caracola natural y un arbusto sintético.


Harald el Ejecutor, paladín de Khorne


En este caso vemos a un soldado que ha vendido su alma al Señor de los Cráneos y ha acumulado una buena cantidad de trofeos. "Ejecutor" no es un simple título, sino su cometido en las hordas del Caos: mantener la disciplina a través del miedo, en un reflejo distorsionado del Comisariado Imperial. A diferencia de Tubérculus, Harald no destaca por sus dotes de liderazgo o sus poderes místicos, sino por su brutalidad en combate cuerpo a cuerpo.

    Esta miniatura consiste en un antiguo guardia imperial cadiano con una buena cantidad de añadidos, sobre todo cráneos. La cabeza proviene de los pandilleros de la Casa Orlock de Necromunda con una pequeña mutación, mientras que uno de los brazos proviene de los Vástagos Tempestus y el hacha de las Ligas de Votann (sin duda otro trofeo)


En la próxima entrada os presentaré los campeones restantes, Chanakya-9 y la Bruja Lunar. 

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