IV. Piel y ojos
Pintaremos la piel en tres pasos. Nuestro objetivo es conseguir un tono muy pálido que contraste con los oscuros de la ropa. También queremos que sea ligeramente azulado para compensar los tonos cálidos, sobre todo la tierra rojiza de la peana.
Comenzaremos dando una base de blanco mezclado con una pequeña cantidad de azul cielo, pero sin excedernos con el segundo color. Esta capa tiene que ser como la que hemos dado al principio: uniforme, sin transparencias. Por eso seguramente tendremos que darla varias veces antes de conseguir el resultado deseado. Los blancos siempre transparentan, pero para facilitarnos el trabajo podemos usar blanco de titanio. La mayoría de casas de acrílicos lo comercializan con ese nombre, pero en el caso del material destinado a miniaturas no es tan habitual. Tanto el blanco como el gris blanco de la gama Model Color de Vallejo contienen blanco de titanio, así que yo suelo usar esos.
El segundo paso es muy sencillo: simplemente añadimos más blanco a la mezcla y volvemos a pintar las zonas más elevadas. Por ejemplo, la frente, la nariz, la barbilla y los nudillos. No te preocupes si en este punto te parece que la piel desentona o es demasiado azulada: el siguiente paso y la tinta alterarán el tono.
El tercer y último paso es lo que los pintores llaman carnaciones, que son resaltes rosados que se hacen en zonas donde hay mayores concentraciones de sangre. La mejor forma de entender este concepto es imaginarse a una persona de piel clara cuando tiene un resfriado: la nariz, las mejillas y las orejas serán de un color distinto. Recrear este efecto dará mucha vida a la miniatura. Para ello utilizaremos una técnica llamada veladura: comenzaremos añadiendo a la mezcla del paso anterior una pequeña cantidad de rojo, hasta que adquiera un todo ligeramente rosado. Cuando lo tengamos, añadiremos agua hasta que la pintura se transparente ligeramente, pero sin ser tan fluida como el lavado que hemos usado en los zapatos. Luego tomaremos una pequeña cantidad con el pincel y quitaremos el exceso de agua. Con esto teñiremos la nariz, el contorno de los ojos y el labio inferior.
Para pintar los ojos simplemente cogeremos el pincel más afilado que tengamos y pintaremos un diminuto punto negro o azul oscuro en el centro de cada uno. En este caso he decidido que el mosquetero sea tuerto, así que sólo he pintado uno, mientras que el otro está cerrado y tiene una cicatriz. Pintar ojos puede ser complicado si esta es tu primera miniatura, pero si ves que no te sale no te desesperes: sencillamente déjalo sin pintar, la tinta del final hará el resto.
V. Metalizados
Pintaremos las partes metálicas con plateado, pero para que no queden demasiado brillantes vamos a simular que la cantimplora y el fusil tienen algo de óxido. Para ello podemos hacer un lavado con naranja oscuro o marrón rojizo. En mi caso tengo un naranja que sólo uso para eso: después de comprarlo me di cuenta de que era tan transparente que no era práctico para pintar grandes superficies, pero guardarlo al final tuvo su recompensa. Moraleja: nunca hay que tirar un color, por inútil que pueda parecernos.
Cuando tengamos los metalizados pintaremos los detalles planos que hayamos dejado para el final, como en este caso el sombrero y la cartuchera. El cabello y los matojos los podemos dejar como están.
VI. Tinta
A continuación aplicaremos un lavado sepia. A diferencia de los otros lavados en este caso no lo elaboraremos a partir de una pintura base, sino que es recomendable usar un material preparado para tal función. Yo uso Lavado Sepia Vallejo, aunque hay que tener en cuenta que la fórmula ha cambiado y ahora es más oscura que la clásica. También podríamos usar Nuln Oil de Citadel si quisiéramos un efecto menos terroso.
Este paso es relativamente sencillo, sólo es importante tener en cuenta que si vemos que queda demasiado oscuro podemos añadir un poco de agua a la paleta, pero debemos evitar que se formen grandes acumulaciones en la miniatura. Si esto sucede, sencillamente tocamos la zona encharcada con un pincel limpio para absorber el exceso.
VII. Peana
Decoraremos la base imitando tierra roja. En nuestro caso ya hemos pegado un cráneo a la peana, así que lo pintaremos de blanco antes de hacer todo lo demás.
Primero cubriremos la superficie de la peana con cola blanca y la sumergiremos en un recipiente lleno de arena de playa o terrario. Una vez haya secado, agitaremos la miniatura para quitar los granos que no se hayan pegado. Para pintar la arena usaremos una mezcla del lavado sepia del paso anterior con escarlata o rojo vivo, que aplicaremos a toda la base, incluyendo el cráneo.
Para simular que nuestro mosquetero ha estado marchando un buen rato por tan inhóspito paraje podemos añadir algo de agua y dar un lavado a los zapatos y la base de los pantalones. Cuando se seque parecerá polvo que se ha pegado a la ropa.
VIII. Barniz
El último paso es dar la mosquetero una capa de barniz mate. Al igual que con el lavado sepia, si lo aplicamos con pincel tenemos que evitar que se formen grandes concentraciones de líquido. Si estamos pintando miniaturas en cadena, lo mejor es barnizarlas en grupo con un spray. El barniz no sólo protege la miniatura, sino que ayuda a integrar mejor algunos colores.
¡Y con esto nuestro mosquetero ya está listo para marchar hacia un destino incierto!
Ten en cuenta que este es sólo un método entre muchos, y que en futuras guías exploraremos más técnicas de pintura. En el fondo cuando se aprende más no es siguiendo al pie de la letra unas instrucciones, sino cuando cuando comenzamos a experimentar dando nuevos usos a los recursos que hemos aprendido.